Desde diciembre de 1998, 21 años.
Tenía que preguntar por una persona en recepción. Su nombre de pila es Ana del Portal. Con las prisas olvidé el papel donde lo tenía apuntado y solo recordaba el “concepto”. Así que pregunte por Ana “de la Cueva”...No la encontraban, claro... Cuando por fin pasé el torno, había una cola enorme delante de dos ascensores. Detrás de una celosía, sin embargo, se veía un tercer ascensor abierto. Allí fui de cabeza, pasando por delante de toda aquella aglomeración... Resultó que solo había un botón para la última planta, donde estaba Presidencia... Me costó salir de allí dentro.
La empresa me ha dado la posibilidad de trabajar en distintas actividades y entornos, lo que ha hecho que los años pasen volando. Comencé en Organización. De ahí a internacional donde fui responsable de Recursos Humanos en Guatemala y Moldavia, cinco años en total. A mí vuelta a España, un año en Control y, de nuevo, en varios puestos de Recursos Humanos. Desde 2011 en distintas funciones de Compras. No ha habido tiempo para aburrirse.
En Compras nos responsabilizamos del establecimiento de relaciones contractuales con los proveedores. Nos esforzamos en romper la concepción obsoleta de "dueños" del proceso, la "ventanilla". Los conceptos clave para nosotros son "ayudar" y "adaptarse". Nuestra razón de ser es contribuir a que las unidades a las que servimos cumplan sus objetivos. Con esa guía siempre presente, adoptamos el rol que cada circunstancia requiere y por el tiempo que se necesita.
El valor de nuestra actividad suele materializarse en una negociación. El arte consiste en maximizar el interés de Naturgy garantizando la sostenibilidad en el tiempo de lo negociado. Cuando alcanzas ese punto de equilibrio la satisfacción es enorme.
Artista. Carezco de esas dotes y me gustaría experimentar la capacidad para hacer una interpretación plástica del mundo.
En La Coruña. Ejerciente.
Me gustaría seguir los pasos de Patrick Leigh Fermor, cruzando a pie la “Mitteleuropa”, desde Hoek van Holland hasta Constantinopla. Su trilogía “El tiempo de los regalos” “Entre los bosques y el agua” y “El último tramo” es probablemente la mejor literatura de viajes que se haya escrito.
Sin duda cuando comienza. Contiene toda la potencia de lo que puede ocurrir.
Una de estiramientos. La llevo en el teléfono y siempre que encuentro 15 minutos hago una tabla. Da pereza pero se nota el resultado.
Leer, que es una manera de amplificar nuestras vidas. Combinar experiencias directas y vicarias nos equilibra y enriquece. Este último año también estoy preparando una carrera de 100 kilómetros en 24 horas, así que últimamente gran parte del ocio lo dedico a correr.
Miguel Ángel. Un auténtico “hijo del trueno” -que es como Jesús apodaba a sus discípulos Santiago y Juan-. Su obra y personalidad irradian belleza y verdad. Le preguntaría: ¿Cuándo se decide que un golpe de cincel ha sido el último?.
